Roll Up! Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band

Roll up! Roll up!

Guía elemental de recorrido sugerido para el turista del
SGT. PEPPER’S LONELY HEARTS CLUB BAND

rollup

Habrá quienes prefieran algún otro disco antes que este, pero ninguno puede negar la trascendencia e impacto que por aquellos años, 1966, tuvo esta histórica grabación. Gestado por Paul como un intento de representar a una banda distinta a The Beatles (la banda de corazones solitarios), es considerado como uno de los primeros álbumes conceptuales de la historia de la música (si es que no acaso el primero de todos). El disco es una explosión de imágenes, creatividad y psicodelia que iremos descubriendo en las distintas paradas de nuestro recorrido, a propósito de los 64 años recién cumplidos por Macca en Junio, que tienen un referente evidente en este disco.

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Primera Parada: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band

El inicio dibuja perfectamente el ambiente al cual Paul quiso llevarnos: podemos imaginarnos un teatro, lleno de gente conversando mientras esperan el inicio del espectáculo. La orquesta al fondo del escenario afina sus instrumentos, hasta que repentinamente la banda de corazones solitarios hace su aparición en escena con un potentísimo número, uno de los más rockeros dentro de la discografía de los fabulosos cuatro. La batería y la guitarra fuzzeada rockean como los demonios, dejando el camino dispuesto para el inicio de los vocales a cargo del mismo Paul, que aunque su voz no fue hecha precisamente para estos géneros, se desempeña bastante bien (basta con prestar atención a lo ronquedad, muy agradable). La entrada rockera deviene en una sección orquestada con arreglos de viento donde se presentan los Corazones Solitarios y nos desean que disfrutemos del show (y vaya que lo disfrutaremos), para finalizar con la sección roquera una vez más que nos presenta finalmente a Billy Shears como siguiente número.

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Segunda Parada: With A Little Help From My Friends

Este tema tiene una muy agradable línea melódica, por lo que no sería un tema menor, si es que a su costado no tuviera a canciones tan brutales como las que podemos encontrar en esta álbum. Es por ello que la muy sencilla elaboración puede sonar un poco descontextualizada en un disco con arreglos tan alucinados: La batería y la guitarra rítmica llevan un ritmo casi constante con ciertas excepciones como en el final de la primera estrofa, donde un simpático punteo guitarra precede a un gran redoble por parte de Ringo. Mención aparte merecen tanto el bajo, que está fenomenal, y los coros vocales que son gran parte de la vida de la canción. La canción cierra grandiosamente con un inesperado cambio melódico, coronado con un Hammond y un piano que pone intenso punto final al tema.

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Tercera Parada: Lucy In The Sky With Diamonds

Todo en esta canción sugiere una experiencia con ácido lisérgico (sin que ello signifique que el mito del acrónimo LSD en la canción sea cierto). ¿Quién no ha entrado alguna vez en estado de alucinación con esa misteriosa guitarra inicial, seguida por esa voz nasal de Lennon describiendo parajes fuera de este mundo? Todo ello mientras el bajo se nos presenta como latidos en la frente que se intensifican a medida que nos acercamos al coro. “¡Lucy In The Sky With Diamonds!” explota en nuestros oídos como una lluvia de colores (perfectamente sugerida por el órgano), la cual de pronto cesa y nos devuelve al ambiente inicial, pero que observamos ahora con una mayor carga de misterio, mientras esperamos los siguientes estallidos, cada cual más intenso y colorido que el anterior (en virtud de los arreglos de las enérgicas voces introducidos en los coros).

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Cuarta Parada: Getting Better

El tema se abre con el acorde que nos acompañará a lo largo de gran parte de la canción y una armonía vocal que se presenta como diciendo que los vocales serán la gran estrella del tema. Y en efecto, comenzamos con un contrapunto de Paul y John (quien responde en falseto). De fondo, Ringo juega con un ingenioso arreglo de batería para luego entrar al coro acompañado con el acorde que ya nos presentó al inicio de la canción. Fabuloso notar como la voz traza líneas melódicas intrincadas, los coros vocales se enfrascan en complejos juegos vocales (que se vuelven aún más complejos en la segunda vuelta del coro), mientras que el acorde está siempre ahí, inalterable. La tambora durante “I used to be cruel to my woman” le da un fabuloso toque de intensidad a la canción, la cual finaliza, tal como debe ser, con el acorde de apertura: el alma de la canción.

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Quinta Parada: Fixing A Hole

El clavicordio es el elemento esencial de esta canción, el que le da la vida y viste a la canción acorde a la portada del álbum. La batería, centrada particularmente en el Hi-hat, le otorga a la canción un ambiente medio circense. Aparte, la guitarra solista y el bajo están deliciosos en esta canción, que pareciera haber sido interpretada en el colorido cuarto que menciona Paul en la letra.

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Sexta Parada: She’s Leaving Home

El Sgt. Pepper’s es un disco lleno de imágenes, y este tema no podía ser la excepción, repleto de arreglos muy cinematográficos. El arpa del inicio sugiere la mañana donde se inicia la historia de la chica que abandona su hogar, narrada por la agravada voz de Paul (en una sabia decisión, la pista fue desacelerada por George Martin en la edición en estéreo para otorgar más sentimiento a la canción, la velocidad original podemos oírla en la versión monoaural). El coro es uno de los más hermosos del disco, con falsetos respondidos por la voz nasal y profunda de Lennon (muy al estilo de Brian Wilson y Mike Love). Cabe resaltar esos arreglos de intensidad angustiada en la orquestación (muy hollywoodense, de nuevo) cuando Paul canta “Daddy, our baby is gone” o cuando los padres se percatan de los errores que cometieron con su hija (“Fun is the one thing that money can’t buy”). También son dignos de mencionar los tres golpes de cuerdas al final de cada coro, tal como si fuera un barrido cinematográfico entre una sección y otra de la historia, y el final lleno de sentimiento, con las voces diciéndonos “She’s leaving home, bye bye”. Hay que ser de piedra para no conmoverse con un final así.

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Séptima Parada: Being For The Benefit Of Mr. Kite!

El ambiente circense simplemente sugerido en Fixing A Hole, aquí se vuelve explícito. Desde los armonios y los órganos, la batería centrada en el Hi-Hat y en sus redobles de suspenso, o los sonidos alucinados que te dibujan un mundo de fantasía multicolor, todo en esta canción está hecho para que te sientas en un circo, con John Lennon como el anunciante de los números presentados, inspirados en un cartel de circo victoriano, los cuales incluye a Henry el Caballo bailando el vals (que incluye el respectivo cambio de ritmo).

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Octava Parada: Within You Without You

En comparación con su anterior incursión en la música india, Within Without You muestra una mayor sensibilidad en el tratamiento que Love You To, con arreglos más delicados y una melodía mucho más armoniosa. La canción sin duda, para el oyente occidental de aquello años, no muy acostumbrado a los instrumentos orientales, es sonoramente estimulante. Sin embargo, la canción en sí no tiene un arreglo melódico muy elaborado (tal como en otras canciones del disco), y no me refiero a la Tambora, que en este estilo de temas siempre suele mantenerse en notas estáticas, sino que los violines que acompañan a la voz principal, siempre siguen la línea melódica de esta (o viceversa), cuando pudo haberse optado por una línea melódica algo más creativa. Lo mejor de la canción son la sección instrumental y los arreglos de cuerda adicionales de George Martin.

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Novena Parada: When I’m Sixty Four

Con el estilo a-la-antigua que caracteriza ciertas canciones de Paul, When I’m Sixty Four es un gran tema por cualquier ángulo que se lo vea. Unos deliciosos clarinetes (excelentes a lo largo de toda la canción) que junto a la batería tocada con plumillas, dan la bienvenida a la voz de Paul, que canta con un gusto que merece ser oído. Los coros vocales son para derretirse, y todo el tema está lleno de simpáticos adornos, como un ocasional piano, campanas y una sección de guitarra casi al final de la canción que colabora con el ambiente lúdico de la canción.

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Décima Parada: Lovely Rita

Tema con excelente ritmo (la batería suena con un swing incontrolable) y un grandioso desempeño vocal de Macca, pero sin duda el premio se lo lleva el piano a cargo de George Martin, quien ejecuta el instrumento con maestría y sensibilidad, tanto en la introducción (en complicidad con la guitarra), el acompañamiento, el estilizado solo, y ese final con notas inesperadas. Imperdibles las “maracas” vocales, la armonía vocal previa al solo (simplemente genial) o el divertido free-style del final. Mucha gracia presente en esta canción.

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Undécima Parada: Good Morning, Good Morning

Una canción bastante heavy originalmente (óigase sesiones de Antología), con batería aplastante, un Lennon cantando repleto de ironía, una guitarra solista que exuda fuerza en cada nota, pero suavizado un poco por los coros vocales y particularmente por la sección de vientos. Curiosamente cada canal en estéreo resalta esta diferencia entre estilos, muy buena cada una independientemente considerada, pero que al mezclarse crean un pastiche a medio camino entre ambos estilos que es un poco desconcertante pero no por ello desagradable en absoluto. La sucesión de sonidos de animales del final es una piedra, considerando que no se relaciona en absoluto con la canción, pero tiene una musicalidad particular (si se le considerara como género noise ) y es el perfecto enlace para el siguiente tema.

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Duodécima Parada: Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band (reprise)

Si la primera parte rockeaba, pues esta repetición patea traseros. La banda de Corazones Solitarios se despide enérgicamente del público que fue a ver el espectáculo, con una fabulosa armonía vocal y una guitarra que destroza todo lo que tiene a su alrededor. Y pensar que este tema fue grabado contra el reloj: no siempre la premura crea desastres.

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Última Parada: A Day In The Life

Un disco legendario tenía que ser cerrado con una leyenda. El tema comienza con una sencilla guitarra y unos golpes de piano que anuncian algo grande. Entonces Lennon comenta algunas noticias acompañado además por una batería (repleta de grandiosos redobles) hasta que luego del “I’ll love to turn you on” reverberado (como si se John entrara en algún tipo de alucinación mental), viene la muy famosa orquesta in crescendo; y cuando el caos pareciera llegar al límite, cambiamos radicalmente de escenario para dejar paso a la sección a cargo de Paul, un divertido tema con tintes jazz/blues que es cerrado por una voz de Lennon que evoca la parte del “I’ll love to turn you on”, como quien está empezando a volver de la alucinación mental a la que había ingresado. En este repentino regreso a la realidad, John prosigue con el comentario de las noticias, pero esta vez ya no al ritmo lento del inicio, sino que, contagiado de la energía de la alucinación, cuenta el incidente al mismo ritmo jazz/blues del tema que estuvo a cargo de Paul, para finalmente volver a un estado de trance y caos que esta vez explota definitivamente y es cerrado por largo un acorde de piano, tal como si fuera el letrero de “The End” en las películas. Cabe agregar que la edición en estéreo del álbum, agrega un sonido de alta frecuencia precedido por un mensaje al parecer, sin significado alguno.

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