Stuart Sutcliffe, el Beatle trágico romántico ejemplar

El nacimiento de The Beatles no se trató sólo del ingenio de la volátil relación entre John Lennon y Paul McCartney. Los chicos de Liverpool se convirtieron en hombres en el sórdido puerto alemán de Hamburgo.

Y fue el bajista original de la banda y mejor amigo de John Lennon, Stuart Sutcliffe el que influyó en el temprano estilo del grupo. La apasionada relación entre Lennon y Sutcliffe terminó cuando el segundo de los nombrados, murió a los 21 años.

Esta es la historia de un artista potencialmente significativo que dejó a The Beatles para convertirse en pintor, pero que nunca llegó a consolidar su potencial.

Stuart Sutcliffe nació en Edimburgo el 23 de Junio de 1940. Cuando tenía dos años, la familia Sutcliffe se mudó a Liverpool. Durante su infancia había evidencia de sus habilidades artísticas.

En la escuela de Bellas Artes, Stuart Sutcliffe era un joven que sobresalía por su presencia, con un aire a James Dean, poseía una mirada melancólica. Era un intelectual profundo quien no sólo estaba interesado en el arte de la pintura sino también, de la literatura. Sutcliffe era un bohemio inspirado en la subcultura “beatnik”.

En aquella escuela fue donde conoció a John Lennon, de quien lo describiría de la siguiente manera: “Era egoísta, pero a la vez era siempre un amigo leal. Un niño frustrado e incomprendido a quien no se le dio el afecto que necesitaba. Por eso es un rebelde. Éste era John”.

 

A mediados de 1959, Stu (como lo llamaba cariñosamente Lennon), se admite como bajista, instrumento que compra gracias a la venta de uno de sus cuadros y animado por un impulsivo John. Nunca llegó a dominar el bajo, no obstante, por su imagen carismática, cumple a la perfección el papel de artista romántico. Él será quien propondrá el nombre “Beetles” que Lennon jugando con las palabras mezcla “música beat”, cambiando a “Beatles”.

Alan Williams, su primer manager, llevaría a los bautizados ”
Beatles” al puerto alemán de Hamburgo. El 7 de Agosto de 1960, tocaron en el Indra Club, hasta seis o siete horas por noche, esto los cambiará de enérgicos aficionados en agresivos aprendices de superestrellas. The Beatles aceleraban hacia la historia, rodeados por strippers, travestis y clientes de baja estofa; alimentándose a base de comida barata que sirven en los locales para marineros; consumiendo las píldoras dietéticas Preludín que les proporcionaba la encargada de la limpieza de los baños del local donde actúan. Manteniendo relaciones sexuales con prostitutas de la zona, ocasionales clientas de los clubes, pronto fueron víctimas de las enfermedades venéreas de aquellos años.

Ésta es una prehistoria si se quiere, marcada por las anfetaminas, la gonorrea y ese primario, estridente rock n´roll que interpretaban tarde y noche en apestosos locales frecuentados por una fauna poco dada al refinamiento artístico, siendo los mayores interpretes del drama, Stuart y John.

Sutcliffe consideraba Hamburgo como una jungla sin moral. Fue en el Kaiserkeller donde conocieron a Klaus Voorman y su novia, la fotógrafa Astrid Kirchher. Según Klaus, The Beatles llegaron a ser la atracción de aquel club.

El grupo pernoctaba en el Bambi Kino, que era un cine porno. Sin ventanas, con colchones cubiertos con banderas británicas como frazadas, tampoco había ropero, y una bombilla de luz los iluminaba. Si tenían que ir a lavarse, iban al baño del cine.

Si se tenia un poco de talento, tenias éxito en Hamburgo. Pero había que trabajar toda la noche y desarrollarlo.

En palabras del mismo Stuart Sutcliffe: “Hemos mejorado cien veces desde que llegamos y nuestros más grandes éxitos son, What´d I say, Tutti frutti, Long Tall Sally, Rock n´roll music y unos cuantos más”.

Pero Stuart estaba a apunto de rechazar la ruta a la gloria del rock n´roll y perseguir su deseo original de ser un pintor. Un sentimiento que se intensificará al conocer a Astrid Kirchher.

Pronto, Stuart estaba alardeando, cantando Love me tender para Astrid. Los nuevos amantes buscaron un lugar para escaparse de la banda y también donde él pudiese pintar. Como consecuencia de la relación, Stuart faltaba a los ensayos de la banda y eso enfurecía a Paul McCartney. Pero éste era el aventurero Stuart que Lennon admiraba.

La mitología Beatle también crea comentarios amarillistas, donde se cuenta que John en una de sus iras a lo Dr. Jekyll y Mr. Hyde, pateó a Sutcliffe en la cabeza; una golpiza que posiblemente condujo a la enfermedad de Stuart. Astrid ha negado dichos comentarios maliciosos alegando que John jamás siquiera levantó su mano contra Stuart, por que lo que mantenían a estos dos tipos juntos era el respeto, cariño y admiración mutua.

En diciembre de 1960, The Beatles recibieron nuevamente la visita de la policía de Hamburgo y es que George Harrison sólo tenía diecisiete años, era demasiado joven para trabajar. Fue deportado inmediatamente.

Una vez que fueron liberados de las acusaciones de intento de incendio deliberado del cine, John, Paul y Pete lo siguieron. Stuart se quedaría con Astrid.

Después de algunas vividas presentaciones en Liverpool, le ofrecieron al grupo más trabajo en Hamburgo. Stuart, que había llegado a Liverpool, en Enero, regresó antes que todos para estar con Astrid. El corazón de Stuart estaba cada vez menos con The Beatles. El ritmo era demasiado. El arte de pintar y Astrid le llevaban su tiempo. Fue entonces que la relación entre Sutcliffe y McCartney, se volvió más áspera. Paul sintió que Stuart era más un deseo de John que un Beatle comprometido a tiempo completo, y estaba perdiendo la paciencia. Gracias a John, la posición de Stuart en la banda estaba segura e, inspirado por Astrid, estaba por abandonar el corte de pelo a lo Elvis Presley por un flequillo que finalmente definiría la imagen de The Beatles.

Las ideas de Stuart fueron aceptadas lentamente por el grupo y el prototipo de The Beatles lentamente apareció a la vista. Ahora la banda vestía de cuero, como el romántico pintor. Pero su arte y su amor por Astrid significaban más que ser un Beatle. La realidad del amor y del arte parecía primar sobre la ilusión de fama y fortuna.

Así es que de pronto, decidió no hacer más  esa música de rock n´roll, y es que el pintar era su prioridad. Stuart siempre pensó que The Beatles iban a lograr ser lo que fueron: los más grandes de todos los tiempos.

Su talento lo llevó a ser becado en la escuela de Arte de bellas Artes en Hamburgo. El arte de Stuart estaba madurando constantemente, su impetuoso trabajo reflejaba la emergente necesidad de la post – guerra europea de ideas y energías nuevas.

De regreso a Liverpool, por cosas del destino conocieron a Brian Epstein, que se convirtió en su manager. Viendo su potencial, su nuevo manager les dio los toques comerciales finales a The Beatles, convirtiendo la provocativa apariencia deprimida de Astrid y Stuart en algo más pulcro y dulce, envolviendo la insolencia como jovial travesura.

Paul McCartney estaba ahora en el bajo; convertidos en los fabulosos cuatro, The Beatles, seguían el sendero del éxito vagamente perseguidos por la gentil alma de Stuart, quien nunca se arrepintió de dejar al grupo, pero algo más le preocupaba: su salud.

Un día lo trajeron de la escuela de arte, se había desmayado como consecuencia de los constantes dolores de cabeza que sufría, llegando incluso a no poder caminar por las constantes jaquecas y desmayos que aquello le provocaba. Muchas son las historias sobre su muerte, pero según comentó Astrid, el ex Beatle cayó enfermo, postrado en la cama, pálido, falleciendo en la ambulancia camino al hospital.

Stuart Sutclffe, falleció el 10 de abril de 1962, a los 21 años. La autopsia dio como resultado que la causa de su deceso fue producto de una hemorragia cerebra, que lo inundó y causó su muerte.

También hay historias de cómo reaccionó Lennon al enterarse que su amigo había fallecido. John, endurecido tras la muerte de su madre, afrontará la perdida de su amigo con forzada frialdad.

Según Astrid Kirchher, cuando les dio a la banda la triste noticia, Pete Best simplemente rompió en llanto, Paul la abrazó para consolarla, y John enloqueció. Enloqueció tanto que rió hasta llegar al llanto.

Cualquiera fuera la combinación de amor, miedo o culpa que haya caudado tal reacción en Lennon, la muerte de Stuart lo aplastó, forzándolo a volverse hacia Paul para obtener la verdad emocional y artística, hasta que ni siquiera pudo confiar en él, y se volvió hacia Yoko. Tal vez la muerte de Stuart estuvo con él por el resto de su vida.

Tiempo después en casa de Astrid, John pidió ser fotografiado en el estudio donde Stu pintaba sus óleos, posando igual que su difunto amigo.

Este fue el triste final del beatle trágico romántico ejemplar, donde su legado es una aclamada colección de pinturas que han sido exhibidas en todo el mundo.

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