Roll Up! Help!

Roll up! Roll up!

Guía elemental de recorrido sugerido para el turista del
HELP!

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Help!, cuyo primer lado consiste en la banda sonora de la película y el segundo en canciones adicionales, es considerado como el primer atisbo de lo que sería la música de la banda en el futuro, ya un poco alejada de los rigores que exige ser una exitosa banda pop (lo cual les brindaba una mayor disponibilidad de tiempo para la elaboración de la música). Este álbum, casi retomando la posta dejada por el A Hard Day’s Night, y con excepciones de dos temas, consiste en composiciones propias de la banda, contando a la vez con la gran novedad de que George Harrison comienza a tener una mayor cuota autoral en el álbum (aunque siempre de segundo orden). Los Beatles empezaban a calentarse para lo que sería la trilogía de álbumes más revolucionaria de la historia.

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Primera Parada: Help!

El tema es un grito desesperado de John Lennon convertido en tema principal de una película, a la vez que en un exitoso sencillo. Mucho se ha dicho acerca del tempo original de la canción (mucho más cercano a la versiones que han realizado otras bandas, como Deep Purple o U2) y de la incongruencia del mensaje lírico con el pegajoso ritmo pop que tiene la versión del álbum. Pero debemos admitir que al margen de este detalle, el tema es en verdad impactante, con la voz doblada de Lennon acompañada por un sonido de guitarras básicamente acústico y esas armonías vocales en las que Los Beatles se estaban haciendo cada vez más expertos, tal como aquí se demuestra, en la maravillosa forma como Paul y George apoyan la confesión desesperada de John.

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Segunda Parada: The Night Before

Nos aligeramos temáticamente con este tema de Paul, que cuenta con un soporte instrumental poco usual, debido al primer plano en el que se encuentra ubicado el piano eléctrico, no muy usual en el sonido básicamente de guitarras a la que la banda nos tenía acostumbrados. Tiene un solo de guitarra hecho casi como para salir del paso (aunque muy deudor de muchos solos de guitarra a inicios de los 60s), una batería estruendosa (golpeando el platillo casi a lo largo de la canción), un Paul cantando con muy ronca voz, mientras John y George lo acompañan maravillosamente (sobre todo en la parte donde haces aquellos “aaahs” tan sonoramente sólidos).

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Tercera Parada: You’ve Got To Hide Your Love Away

Una interpretación dylaniana a la voz de John Lennon y tocada a tres guitarras, con maracas y pandereta. Lennon destila sentimiento en cada frase, cantando no con la tristeza de aquel que se encuentra en la tormenta, sino de aquel que cuenta amargamente una tragedia a la que está resignado. Curioso es oír la voz de John entonando el tema de dos modos distintos, como por ejemplo, en algunas estrofas, de un modo calmo y reflexivo (la primera por ejemplo), y otras como con amargura y rabia contenida (en este caso, la última).

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Cuarta Parada: I Need You

Años atrás, el primer tema propio que oímos de George desde Don’t Bother Me, es este caracterizado por una constante guitarra con efecto wah-wah. Si bien aún George no realiza una interpretación tan expresiva como luego nos mostraría que es capaz, no hay duda de que es un tema con una melodía preciosa, que cuenta con el plus de tener a Paul y John conjugando sus voces en una armonía celestial.

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Quinta Parada: Another Girl

Paul en un ritmo mucho más animado y en un tema muy destacado. Su interpretación vocal es limpia, así como las armonías que acompañan esplendorosamente el intermedio de la canción. La batería sostiene el ritmo freneticamente, mientras que la guitarra solista se muestra genial ejecutando esas líneas con aire a country, como quien responde a las líricas a lo largo del tema, destacando sobre todo la frase de guitarra al final del tema, interpretado no sólo con maestría (un excelente uso del vibrato), sino con una gracia que hace que sea un placer oírlo una y otra vez.

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Sexta Parada: You’re Going To Lose That Girl

Lo mismo que Help!, este tema es una maravillosa muestra de Lennon siendo respondido por armonias vocales de McCartney y Harrison, en una enérgica composición cuya percusión tiene como peculiaridad incluir además unos juguetones bongos. La base rítmica además incluye una guitarra y un piano a tan bajo volumen que casi parece una segunda guitarra.

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Séptima Parada: Ticket To Ride

Un riff inolvidable e insistente abre esta canción, proseguido por un inusual patrón de batería acompañado de una pandereta. John nos cautiva con una vocalización relajada que es adornada con unas excelentes armonías a cargos de Paul. No hay duda de que la canción tiene mucha fuerza, con una batería plena de redobles enérgicos y golpes que ponen a prueba la resistencia de los parches (lástima que la mezcla usual con la batería algo alejada, no permita disfrutar mucho de esta energía).

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Octava Parada: Act Naturally

El segundo lado es abierto por un tema a ritmo folk interpretando por Ringo (por cierto, el primer tema no compuesto por la banda en lo que va del álbum), acompañando por una percusión que pareciera ser golpes de baquetas, y una primera guitarra desbordando simpatía. Ni que decir que la alegría del tema es contagiante, con un Ringo cantando sin defraudar ese sentimiento lúdico del tema (y por cierto, haciendo él mismo las armonías vocales, de modo muy satisfactorio), a pesar de que (como ya es costumbre) su batería en los temas a su cargo sea bastante plana.

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Novena Parada: It’s Only Love

Una preciosa balada semi-acústica interpretada por un sentido Lennon, que tiene una muy delicada batería, una guitarra acústica algo alejada en la mezcla pero constantemente rasgueando, una guitarra eléctrica marcando los acordes y un conmovedor riff de guitarra con efecto wah-wah. Es especialmente curioso como esta guitarra está a lo largo del tema como probando notas sin saber exactamente que hacer (donde se nota más esta “improvisación” es en la estrofa posterior al primer coro).

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Décima Parada: You Like Me Too Much

Un feliz tema de George construido virtualmente a base de teclados (uno a cargo de Paul que se encarga de la armonía instrumental, y otro a cargo del genial George Martin que se encarga tanto de la entrada como del solo, ambos a un estilo muy de cantina del viejo oeste). La guitarra acústica es casi inaudible, la excelente batería rebosa energía, en contraposición con el bajo, que está poco inspirado por lo general (tal vez excepto en la parte “I really do…” donde al menos tiene algo más de movimiento).

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Undécima Parada: Tell Me What You See

Un tema que se siente, tanto en la composición como en la interpretación, como para salir del paso, pero que no por ello carece de encanto alguno. El atractivo principal sin duda es la lluvia de percusión en el tema, entre los que se oye una clave, un güiro y la pandereta. Las interpretaciones vocales transmiten poca emoción, y la guitarra ritmica, tan resaltada en la mezcla, se siente como interpretada de modo rutinario. Sin embargo, no hay duda de que un momento absolutamente brillante es cuando al finalizar cada estribillo (“Teeell Meee Whaaat Youuu See!”) el piano eléctrica una melodía sumamente encantadora, y es proseguida por una efímera batería que revienta los parches e inyecta una energía que parecía estar reclamando a lo largo del soso tema.

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Duodécima Parada: I’ve Just Seen A Face

Un excelente tema a ritmo folk, con una vocalización de Paul, además de rápida, bastante nasal, lo cual podría decir de cierta influencia Dylaniana en el tema. El tema se construye básicamente a punta de guitarras acústicas, rasgueando o haciendo las secciones melódicas, además de una batería tan seca que pareciera ser tocada con plumillas, acompañada en ciertos momentos por unas maracas en los golpes de tarola.

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Décimo Tercera Parada: Yesterday

Todo un tema de bandera para el éxito comercial de los Beatles, una canción por la cual casi cualquier no seguidor de la banda los reconocería, y vino de la mano de Paul. Él, con guitarra acústica, y entonando dulcemente la linda melodía de esta canción (que según cuenta él mismo, provino de sus sueños), fue la materia prima en la cual George Martin y su orquesta trabajarían, acompañando la interpretación de Paul con una partitura para cuarteto de cuerdas tan increíblemente conmovedora, que verdaderamente hacen de este (al principio) sencillo tema, un tema inolvidable.

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Décimo Cuarta Parada: Dizzy Miss Lizzy

Grabado simplemente para satisfacer las expectativas de su público norteamericano (en una simple sesión, en la que incluso grabarían otro tema: Bad Boy), su inclusión en el Help! es bastante dudosa, considerando el extra de esfuerzo que pusieron en la realización de los otros temas. Y es que elementos que revelan la premura de la grabación, no se evidencian con mucha dificultad. En principio, teniendo en cuenta que se trata de un tema que la banda se sabía de paporreta desde sus primeros días, podemos imaginar que la labor creativa en él es poca, y eso se trasluce en los instrumentos haciendo lo mismo a lo largo de toda la canción, excepto con ciertos momentos en el órgano Hammond (a causa de las atrevidas improvisaciones de John) y a la primera guitarra, que aunque se notan muy evidentes descuidos en su interpretación, de vez en cuando se libera de su insistente riff para ejecutar figuras interesantes.

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